viernes 25 de abril de 2008

De los papeles, lo nuclear, los ministerios...

Parece que el Ebro está "empeñado" últimamente en generar noticias, en salir en los papeles y en la tele, en despertar nuestro interés colectivo... Estos días la atención ha estado centrada -medio de reojo, eso sí- en Ascó, una central nuclear ubicada a orillas del Ebro y muy cerquita de Flix, el lugar del que hablábamos hace unos días.


Parece que la cosa finalmente ha quedado en un susto, pero el riesgo de fuga radiactiva ha generado algunos temores en la gente cercana a la central y en los grupos que la visitaron durante los días en que ocurrió el problema.

La prensa nos informaba a mitad de semana que se había encontrado una partícula radiactiva en un talud del Ebro, y hoy aparecía esta noticia en el diario gratuito 20 minutos, según la cuál el agua del Ebro que llega a Tarragona está totalmente libre de radiactividad.

Bueno, creo que por esta vez -y esperemos que para siempre- este tema está aparcado y podremos seguir tranquilamente con los tradicionales follones de los trasvases, la guerra del agua, los dragados en Zaragoza, los lodos contaminados de Flix, los vertidos industriales, las fugas en las redes de abastecimiento, el ineficiente consumo agrícola, etc., ajenos al peligro radiactivo. [Como podréis comprobar, esto del viaje ya me está afectando un poco a la cabeza...]

Por cierto -me refiero con lo de por cierto al consumo agrícola-, ya sabéis que los Ministerios de Medio Ambiente y Agricultura se han fusionado en uno solo, el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, de forma que las políticas del agua y las agrícolas van a depender a partir de ahora de la misma 'cabeza pensante' y no de dos ministras diferentes como ocurría antes.


Es lógico que penséis "y a mí qué", porque es un tema que se nos antoja lejano y en principio mortalmente aburrido. Pero como sabéis, a efectos de los ríos y la dinámica fluvial, el consumo de agua en la agricultura es importantísimo, porque supone más del 80% del consumo total de agua que hacemos los humanos por estas tierras.

Y ahora estarán en unas únicas manos, las de la ministra Elena Espinosa y su equipo, decisiones clave sobre embalses, trasvases, planes de regadío, etc. Asuntos éstos que, como sabéis, son cruciales para el río.

Bueno, espero que entre todos y todas podamos ayudarla a tomar las decisiones más adecuadas, ¿no? Por cierto, que se va acercando la fecha del Foro Joven y hay novedades interesantes sobre el trabajo que se va a realizar allí. Ya os contaré la semana que viene...

[PS: En la foto de arriba salen retratados el Ebro y la central nuclear de Ascó. La hemos tomado prestada del Diario Expansión, un periódico centrado especialmente en temas económicos y financieros]

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viernes 18 de abril de 2008

Usurpación de identidad

Es muy pretencioso hablar en nombre de un río. Hay algo en este tipo de usurpación de identidad que me molesta profundamente. Sin embargo llevamos muchos meses viajando juntos, así que le pido y os pido disculpas por adelantado y lo voy a hacer por una vez. Solo por una vez. Creo que la ocasión lo merece y estos días me lo está pidiendo el cuerpo a gritos. De todos modos, intentaré ser moderado -dentro de lo que cabe- al hablar en su nombre. Ya sabéis, aquello de "be water, my friend". Bueno, allá va...

«Estoy harto.

Harto de vuestras guerras y vuestra palabrería. Harto de estar en vuestra boca todos los días, a todas horas.

Harto de que penséis que el agua que llevo es como la electricidad que llevan vuestros cables.

No es así.

Yo soy un río. Albergo vida desde mucho antes que vosotros nacierais y desde entonces fecundo cada día la tierra y el mar.

Sin mi no habría apenas nada. No podríais regar vuestros campos ni dar de beber a vuestras familias.

Deberíais cuidarme como a un hijo en vez de pelearos por el agua que llevo.

Últimamente estoy harto. Harto de verdad. A veces, si por mi fuera, enviaría el agua al centro de la tierra y así se acabarían de un plumazo las guerras, los problemas, la palabrería.

No estoy seguro de que merezcáis la lluvia, el agua, los ríos,… puesto que no sabéis tratarnos ni cuidar de nosotros adecuadamente.

Ahora decís que no tenéis agua suficiente, pero os habéis dedicado durante décadas a malgastarla y derrocharla, a ensuciarla, a hacer planes pensando que el agua era ilimitada, que toda el agua era vuestra. Que erais más grandes y más poderosos. Que podíais disponer de los recursos naturales a vuestro antojo y conveniencia.

Y no es así. No toda el agua es vuestra. Es así de sencillo.

El agua es la vida. Es un regalo. Y como tal hay que tratarla. Con mimo y ternura. Como a un hermoso y frágil regalo compartido.

Espero que algún día lo aprendáis.

Y espero, muy especialmente, que hasta entonces me dejéis vivir, siquiera un poco.

Un abrazo, humanos.

El río Ebro.»

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lunes 14 de abril de 2008

Mercurio...

...y otros metales pesados, compuestos organoclorados, componentes radioactivos... Tal y como recogía hace pocos días el diario Público, «la suma de vertidos abarca prácticamente toda la tabla periódica, desde radionucleidos hasta orgánicos y materiales pesados.»

Buuf, esta "canción" no suena demasiado bien en un blog sobre un río, ¿verdad?

Y no está muy bien, realmente. Estamos hablando de sustancias que no deberían entrar de ningún modo en la cadena trófica, que no deberían encontrarse en los tejidos de plantas o animales, que no deberían formar parte de nuestros ríos.

Y sin embargo ahí están. Y en algunos sitios en proporciones un pelín preocupantes.

Son el resultado de una actividad industrial continuada, de muchos vertidos incontrolados en unos años en los que la inquietud por estos temas era escasa y, consecuentemente, también lo eran tanto la normativa como la vigilancia ambiental.


Uno de los casos más inquietantes -al que se refiere la noticia que comentamos arriba- es el que se ha producido en Flix, donde la actividad de la Sociedad Electro-Química de Flix generó durante décadas hasta ¡¡¡300.000 toneladas!!! de lodos contaminados que están depositados en el fondo del embalse.

Una vez detectado el problema y comprobada su gravedad, ha llegado el momento de extraer todos esos lodos y tratarlos adecuadamente para que cese el riesgo de contaminación del río y de los ecosistemas que alberga. Lo cierto es que la solución parece que va a ser consecuente con la envergadura del problema, de modo que la "broma" va a costar 155 millones de euros y tres años y medio de trabajos. Pero será una cantidad bien invertida si por fin se aleja el elevado riesgo para los ecosistemas y para la salud que representaban estos lodos para el último tramo del Ebro, ¿no creéis?.

Para los que queráis saber más, podéis consultar este artículo de Narcís Prat o la noticia del diario Público de donde, por cierto, también procede la foto de la fábrica de Erkimia-Ercros en Flix que podéis ver más arriba.

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lunes 7 de abril de 2008

¿Sencillo?

Antes de entrar en el tema que nos ocupa este mes, quizá no esté de más reseñar aquí algunas de las ideas que podrían ayudar a abordar la paz del agua. Ideas como las que podéis encontrar en este artículo de Pedro Arrojo, que analiza el problema concreto que está sufriendo Barcelona este año y disecciona con detalle los pros y contras de las diferentes alternativas que se han puesto encima de la mesa.

Quizá es sencillamente eso lo que hay que hacer: aparcar por un tiempo las pasiones y analizar con todos los datos disponibles los pros y contras de cada una de las alternativas. Con rigor y transparencia. Sencillamente eso. Sin demagogia. Sin utilizar premisas viscerales e irracionales. Sin fomentar rencillas y sinrazones.
Dejando que los argumentos fluyan, se debatan y se desmenucen. Ir buscando en cada caso las alternativas más razonables y ponerlas en marcha.

¿Y si fuera tan sencillo como eso?

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martes 1 de abril de 2008

La paz del agua

Buuf, yo me había propuesto no entrar en el tema hasta el final del viaje. No dejar que nuestros ‘viajes del ebro’ se vieran cada dos por tres envueltos en agrias polémicas sobre trasvases y pugnas territoriales. Pero la cosa estos días está bien calentita y nos estamos desayunando ayer y hoy con grandes titulares sobre ‘la guerra del agua’. Y no creo que sea cosa tan solo de dos días. Así que se está haciendo muy difícil mantenerse al margen, también aquí.

Como sabéis, la polémica sobre los trasvases ha resurgido a raíz de la situación complicada que puede atravesar el área metropolitana de Barcelona en los próximos meses. Hay muy poco agua disponible y, como no llueva mucho, los cuatro millones de personas que allí viven pueden sufrir restricciones muy serias en todos los usos. De hecho hoy han comenzado a sufrirlas para algunos usos de carácter menor. La Generalitat de Catalunya quiere trasvasar agua desde el Segre al Llobregat para poder atender esta situación y el Gobierno de España no está dispuesto a admitir este trasvase, quizá entre otras razones porque abriría la Caja de Pandora de los agravios comparativos. ¿Por qué este trasvase sí y el otro, el que desean recibir las Comunidades del Levante desde el Ebro, no?

Entre los argumentos a favor está el hecho de que éste va a ser temporal (hasta que se ponga en marcha una desaladora que abrirá en abril de 2009). También se argumenta que ésta es una situación de emergencia, para abastecer el consumo fundamentalmente doméstico, mientras que el trasvase a Levante serviría para abastecer una ordenación del territorio insostenible, en la que un gran despliegue de campos de golf y urbanizaciones compiten por el agua con una agricultura también poco eficiente en su uso. A lo que desde la Comunidad Valenciana y Murcia responden que sus usos no son insostenibles ni ineficientes y que son tan legítimos como cualquier otro.

A su vez, la cosa se complica en otros flancos, porque dentro de Cataluña, los agricultores de algunas comarcas no están de acuerdo en que a ellos se les restrinjan los usos para cedérselos a las áreas urbanas e industriales. Y también -por supuesto- es importante tener en cuenta la postura del sector conservacionista, que aboga por una nueva cultura del agua y que en principio se opone a cualquier trasvase, ya que implica detraer agua del curso natural de los ríos, realizar más infraestructuras de embalse y canalización y poner en peligro ecosistemas tanto ribereños como en las desembocaduras (de los que el mejor ejemplo es el Delta del Ebro).

Hay muchos argumentos y contra-argumentos que se ponen encima de la mesa. En general, para apoyar las posturas previamente adoptadas por unos o por otros o los intereses de cada cual. El problema es grave y complicado y tiene visos de mantenerse por mucho tiempo en el debate, porque el régimen de lluvias parece que va a ser cada vez más inestable y las necesidades y demandas de agua no parece que estén descendiendo en general, salvo en casos puntuales. Además, es un tema que despierta pasiones encendidas, ya que el agua es el elemento fundamental en cualquier actividad humana e imprescindible para cualquier desarrollo económico, ya sea agrícola, industrial o basado en el turismo. Si a ello sumamos el uso retorcido y torticero que se hace en muchas ocasiones de las componentes territoriales y políticas, la gran batalla está servida.

Bueno, pues. ¿Y cuál puede ser nuestro papel en medio de todos estos ríos de tinta y declaraciones subidas de tono? ¿Añadir más argumentos? ¿Expresar nuestra postura? ¿Añadir una tribuna más a las ya existentes?

¿Podríamos contribuir de alguna forma desde aquí a la paz del agua?

[Ésta es una reflexión que me gustaría que hiciéramos juntos. Así que espero vuestras respuestas, opiniones y comentarios. Ya sabéis que lo podéis hacer directamente comentando aquí en el blog o enviando un correo electrónico a la dirección ebro[arroba]todocambia.com]

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