lunes 5 de mayo de 2008

Un espacio singular


Bueno, este viaje está comenzando a vislumbrar su fin. Y es que estamos llegando ya al delta...


Y vaya forma de acabar un viaje... ¡realmente impresionante!

No podía ser menos, porque después de un recorrido como el suyo, después de atravesar paisajes tan singulares y diversos, de "alimentar" pueblos y ciudades a su paso, el Ebro no podía llegar al mar así como así.

Lo tenía que hacer -y lo hace- de una forma muy especial, creando un hermosísimo delta, un refugio de belleza y biodiversidad...


El Delta del Ebro es un espacio singular. Además de ser, junto a Doñana, uno de los humedales más importantes de la Península Ibérica, es un paisaje que cambia constantemente. De hecho, el delta tal y como lo conocemos hoy apenas tiene unas decenas de años. Podéis apreciar mucho mejor su evolución en esta página web, en la que se detallan mediante ilustraciones los cambios habidos en los últimos siglos.

¿Y qué es lo que pasa? Pues los deltas se forman por una combinación de dos factores imprescindibles. Por un lado, los sedimentos que arrastra el río hasta el mar después de todo su viaje. Por otro, las dinámicas costeras, con sus corrientes y mareas. Así, los sedimentos se van acumulando en la desembocadura y se van formando con el paso del tiempo no solo largas playas sino también muchos kilómetros cuadrados de tierras fértiles.

Hoy conviven en el Delta del Ebro extensos arrozales, grandes lagunas rodeadas por carrizales y juncales, playas largas y desiertas y extensas superficies de dunas.

¡Y en estas tierras se pueden ver cada año más de 350 especies diferentes de aves!

Si queréis conocer mejor la flora y la fauna del lugar, podéis recurrir a la página oficial del Parc Natural Delta de l'Ebre o a webs como deltadelebro.org, donde nos encontramos decenas de fotografías increíbles.

O si aún queréis saber más, podéis descargaros este folleto con información sobre los ecosistemas del delta y sobre las actividades humanas que alberga.

¡Un saludo!

Etiquetas: