miércoles 5 de marzo de 2008

La ciudad del agua

Este mes nos vamos a Zaragoza, la ciudad del agua. Ya sabéis que, al menos este año, va a tener todo el derecho a ostentar ese título.

Y no es casual que Zaragoza vaya a albergar una exposición internacional sobre agua y sostenibilidad, porque es una ciudad donde mucha gente lleva mucho tiempo ocupada en abordar los asuntos del agua con sensatez.

Ocupada -como veremos poco a poco este mes- en reducir y racionalizar el consumo del agua en la ciudad. Ocupada en mejorar la salud y la percepción social de los ecosistemas ligados al río. Ocupada en procurar una reflexión y un debate público de calidad sobre los ríos que queremos.

De hecho, gracias a ellas y ellos es que nosotros estamos aquí, tanto en este blog como en muchos centros educativos, hablando del río y dialogando con él. Así que, antes de nada, queremos dar las gracias desde aquí a toda esta gente que lleva muchos años trabajando por el río. Un agradecimiento que -con toda seguridad- el río comparte con nosotros...


Zaragoza es también la ciudad más grande por la que pasa el Ebro. De hecho, mucha gente la identifica como la ciudad del Ebro. Algo que tampoco es casual, porque Zaragoza es lo que es gracias al Ebro. Y esto lo sabían ya en tiempos de los romanos,...


No es broma, aunque lo parezca. De hecho, Zaragoza era un importante puerto fluvial por entonces. Y aún hoy se conservan algunos restos de aquellos tiempos, cuando las embarcaciones navegaban por el río hasta el mar. Aún hoy se puede revivir en cierta forma aquella época en el museo del antiguo puerto fluvial, a orillas del río (como es lógico) y muy cerquita de la Seo.


Como nos cuentan allí, los productos importados (cerámicas, mármoles, ánforas de vino y salazones, joyas y vidrios,...) remontaban el río, mientras que los productos del valle del Ebro (lana, pieles, hierro, lino, sal, trigo y madera) se transportaban río abajo.

Si os fijáis en las monedas que aparecen más arriba, podréis haceros una ligera idea del tipo de embarcación que se utilizaba, aunque la verdad no se ve muy bien y si estáis interesados/as, vais a tener que investigar más... Cuando era factible se utilizaban las velas, pero cuando el tiempo no lo permitía, las embarcaciones se arrastraban tirando de ellas desde los caminos de sirga.


Si queréis acercaros a hacer una visita (o simplemente saber más), podéis descargaros el folleto divulgativo del museo en este enlace. Yo os recomiendo que vayáis si os pilla cerca, porque siempre es interesante recordar que las cosas no siempre han sido como son hoy...

En otras palabras, que todo cambia y fluye como el río y que en cierta forma somos el producto de la ilusión y el esfuerzo de mucha gente que estuvo antes aquí...

¡Seguiremos informando!

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