jueves 25 de octubre de 2007

...y las posiciones en contra

Pero claro, como es de suponer, no todo el mundo en Campoo estaba tan entusiasmado con el proyecto del embalse...

Y mucho menos las personas que iban a ver inundadas sus tierras y sus casas. De hecho, la gente de la zona protestó enérgicamente, con todos los medios que encontraron. Las quejas no fueron muy efectivas pero sí debieron causar ciertos problemas, si atendemos a lo que contaba la propia Confederación Hidrográfica del Ebro en un folleto divulgativo sobre el Pantano que publicó en 1947:

«…había que vencer también la sistemática resistencia de los pobladores de aquellos lugares que el Pantano tenía que inundar.

Este último era un difícil empeño. Aquellos hombres enamorados de su tierra habrían de pensar con amargura que sus rientes valles, dotados por la Naturaleza de singular hermosura, desaparecían bajo la monótona superficie de las aguas y con ello perderían sus campos, sus ganados, sus hogares, sus iglesias y sus cementerios con los restos sagrados de sus muertos.»

Si atendemos al folleto, los problemas de oposición al proyecto al final debieron solucionarse con una buena dosis de testosterona, un remedio que la historia ha demostrado muy útil para despejar cualquier contra-argumento cuando éste se hace fuerte... ¿Entendéis lo que quiero decir?

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