Los argumentos a favor del embalse del Ebro...
Para hacernos una idea de la importancia del embalse del Ebro en su época y del entusiasmo de su autor, basta con leer lo que Lorenzo Pardo (si recordáis, era el ingeniero que proyectó la obra) le contaba en una entrevista al periodista de "El Cantábrico", un periódico de Santander en la época:
«Para encontrar alguna obra comparable con la proyectada, es preciso recurrir a los grandes embalses del Nilo, en Egipto, ó a los de otro carácter realizados por los americanos en Panamá para la apertura del canal, que hace practicable el célebre istmo.
Entre las obras propiamente de riego de los Estados Unidos, muy pocas son con las del pantano comparables, y en Europa no existe ninguna que se le aproxime, pues el mayor construido hasta el día es el regulador del Wesser, en Alemania, que tiene una capacidad de unos 300 millones de litros.»
En otra entrevista, esta vez al industrial Ramón de Obeso, alcalde de Reinosa en la época, éste nos hace ver cómo Lorenzo Pardo le había convencido de las bondades de la obra. Entre sus palabras, perlas como ésta:
«El proyecto es inmenso, colosal. Se trata de una obra productora de una riqueza incalculable para España, que también supondrá un bien a Reinosa. Hay pues que despojarse un poco del egoísmo personal, en atención a los intereses nacionales. Ya sé que en los pueblos, y aun fuera de ellos, se alega como razón de resistencia y de protesta contra la realización del proyecto la desaparición de los cementerios como lugares sagrados. Es algo afectivo y sentimental, muy respetable, pero yo considero que es tan santo lugar de enterramiento una capa de tierra como una capa de agua. Hasta debe pensarse que una sepultura líquida evita esas frecuentes profanaciones de que son objeto los lugares sagrados, principalmente en los mal acondicionados cementerios aldeanos, donde suelen verse espectáculos tan macabros como poco piadosos. Si yo tuviera enterrados bajo las aguas, como los tengo bajo la tierra, los restos de mis seres queridos, estaría, en medio de mi resignado dolor, igualmente tranquilo.»
Etiquetas: Embalses y regulación

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