miércoles 17 de octubre de 2007

¿Regular un río?

La idea del embalse del Ebro, del que venimos hablando en las últimas entradas, surgió a principios del siglo XX, con el objetivo de regular el río y facilitar aguas de regadío para Aragón durante el verano.

Lo de regular el río es un término que oiremos mucho aquí, creo, y también se oye de vez en cuando en los medios de comunicación. Especialmente en temporada de deshielo o lluvias muy fuertes o cuando se dan ambas cosas a la vez. En esos casos, lógicamente, el agua busca sus vías naturales de salida al mar y cuando hay mucha, excede la capacidad de acogida de los cauces y se pueden producir inundaciones.

Estos episodios de inundación forman parte natural de la historia de los ríos y también de su ecología. A ver si logro explicarme y tenéis un poco de paciencia conmigo... En temporadas de fuertes lluvias, el agua transporta muchos sedimentos, tierra y barro disuelto que ha arrastrado en su bajada por las montañas. Si hay inundaciones, una parte de estos sedimentos se depositan en las zonas inundadas que, gracias a estos sedimentos, se fertilizan y ganan riqueza. De ahí la célebre fertilidad de las vegas, valles y riberas de los ríos.

Pero, a veces, las inundaciones pueden llegar a convertirse en un problema. Especialmente si son muy fuertes. A ello se añade que nos hemos acostumbrado a una práctica no muy sensata: construir edificios, viviendas y carreteras junto a las orillas de los ríos, lo que las hace mucho más sensibles a posibles inundaciones.

¿Y qué tiene esto que ver con la regulación y los embalses? Pues bastante, ya veréis...

Los humanos hemos ideado, a lo largo de nuestra historia, un método que permite regular la "irregularidad" (valga la redundancia) en el volumen de agua que llevan los ríos. Una irregularidad que no es tal, sino que es su flujo natural y responde a la dinámica de las estaciones.

La forma de regular esto es, como ya imagináis, almacenar el agua río arriba. De este modo puede embalsarse agua en periodos de mucha lluvia e irse soltando o desembalsando en los periodos secos. Es una práctica que se ha utilizado en todas las culturas desde hace muchos siglos: se construían pequeños diques o represas para acopiar agua, creando así pozas o piscinas naturales, pequeños embalses a los que se daba diferentes usos. ¡Incluso los castores lo hacen!

Pero como ocurre con casi todo, en nuestra época esto se ha desmadrado bastante, y no digamos en China, en el río Yangtzi. Así que ya no construimos pequeños embalses, sino grandes presas que nos permiten almacenar enormes cantidades de agua. Y como veremos en distintas ocasiones a lo largo de este viaje, no todo el mundo está de acuerdo sobre la necesidad o la oportunidad de este tipo de grandes infraestructuras. ¡Es un debate de gran calado y que genera muchas pasiones, como no podía ser menos!

Así, de esta y otras formas, la regulación de los ríos se ha convertido en una gran obra de ingeniería y en un elemento muy importante de nuestra sociedad actual. Como consecuencia de estas obras, los humanos podemos almacenar mucho agua en las cabeceras de los ríos y decidir en cada momento cuánta agua desciende río abajo, a qué usos se destina, cómo se distribuye, etc. Pero claro, los ríos no solo son almacenes de agua ni tampoco son solo tuberías, porque este tipo de obras causan fuertes impactos en los ríos como ecosistemas que son, en los ríos como flujos de vida.

Es un tema muy complejo, quizá el más complejo de los que vamos a tratar en este viaje. Como os decía, creo que va a estar presente en buena parte de nuestras reflexiones... Y me gustaría que todos aportáseis vuestras opiniones o investigaciones sobre este asunto a medida que descendemos río abajo.

De momento yo sigo aquí en Cantabria, intentando saber un poco más de lo que ocurrió en la zona del embalse...

Y para relajarnos un poco os he montado este pequeño cacho de video:

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1 comentarios:

A las 19 de octubre de 2007 20:17 , Anonymous Lucía P. ha dicho...

Estos días he leido en la prensa que iban a tener que desplazar otros 4 millones de personas por los problemas con la Presa de las Tres Gargantas. Increíble pero cierto...

 

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