lunes 15 de octubre de 2007

El embalse del Ebro

Como os decía, lo primero que hice fue recorrer el perímetro del embalse. ¡Un buen trayecto! Si bordeas el embalse por el sur saliendo de Reinosa, muy pronto te encuentras la presa. O, dicho de otra forma, el muro que se construyó para interrumpir el fluir del río y hacer posible que el agua se embalsara...


Una cosa que me sorprendió fue la escasa altura del muro para la cantidad de agua que hay embalsada aquí. Como me contaron después, se aprovechó para hacer el embalse una zona de vega, con escasa profundidad, de forma que pudiese "almacenarse" mucha agua con un muro relativamente pequeño.

Otra cosa sorprendente es la gran diferencia entre los paisajes que podemos percibir a un lado y otro de la presa. Es una forma de hacerse una idea de cómo sería el otro lado del río antes de que se hiciera la presa. Lo podéis apreciar, aunque de forma limitada, en este par de imágenes:




Y hubo dos cosas más que quería compartir con vosotros de esta visita a la presa. La primera, la clara evidencia de que este agua embalsada se usa también para su aprovechamiento hidroeléctrico:


Ya sabéis, el agua se deja caer desde arriba y la fuerza que coge en la caída se aprovecha abajo para mover unas turbinas. El movimiento de las turbinas produce energía eléctrica que, desde allí, se distribuye a la red.

Se ve muy bien en este gráfico, que he tomado prestado de una web estadounidense ("La ciencia del agua para escuelas"), que a su vez lo usan por cortesía de la Oficina del Valle de Tennessee (así es esto de la web, una enorme plaza para compartir la opinión, la experiencia y el conocimiento):


Y antes de dejar el muro de la presa, quería comentaros una última cosa que me causó cierto asombro... Fue esto:


¿Apostolado? ¿Dios premie a los que laboran por España?

Suficiente para investigar un poco más, desde luego. Ya os contaré más adelante...

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